viernes, 17 de agosto de 2012

duele de distinta manera, porque recordar siempre duele

El tiempo pasa y nos aleja, nos modela y nos hace diferentes. Pero quizá tenga que ser así. ¿Qué si me duele? Claro que me duele. Pero no lo pienso, no lo siento, lo acepto, porque si me permitiera el seguir sintiendo, lloraría; y, ¿sabes? Me niego. Ya no retrocedo, porque ya me perdí bastantes veces en el camino, ya no me confundo. Ahora sí puedo mirar atrás, porque estoy lejos. Antes, al mirar atrás, tendía a volver, y acababa escaldada siempre. Ahora ya estoy demasiado lejos como para volver a caer en lo mismo. Ahora parece que no duele. O sí, pero de distinta manera, porque el tiempo me está curando. Aún así, duele. Porque recordar siempre duele.

vomitar tristeza

Hoy vomité sal. Hay gente que no entiende que de repente te entran ganas de llorar y tienes que hacerlo, sin importar dónde estés o qué hagas. Que llega un momento en el que el bote está lleno y no caben más lágrimas, que guardarlas implica dejar que una parte de ti se rompa, se pudra, se llene de bichitos malos y convivan dentro de ti. Di que estás mal y lo entenderán. Di que no es tu mejor momento, que no quieres hablarlo, que simplemente no puedes; lo que sea. Cualquier cosa salvo levantar la cabeza y hacer lo imposible porque el dolor se quede dentro. ¿Sabes?, cuando alguien se acerca y me pregunta que a qué creo que sabe la tristeza yo siempre contesto que sabe a sal. ¿A qué sino? Todo el mundo ha saboreado una gota alguna que otra vez. Las lágrimas son saladas. Un poco de sal está bien, mucha pica y demasiada escuece tanto que te hace enfermar. De vez en cuando, el tarrito se llena y avisa anudándose en la traquea; por eso es importante que no creas que tus tarros son infinitos, no te mientas repitiéndote cuánto eres capaz de aguantar. Aquí no gana el que guarda más sal. Se trata de echarlo fuera. De vomitar tristeza.

Odio los momentos de impotencia, odio cuando veo que no puedo hacer absolutamente nada por alguien. Y cuando ocurre eso me siento mal, me siento inútil. A veces pienso lo que pinto en la vida. No se si algo cambiaría si yo no estuviera aquí, pero tampoco quiero saberlo. Lo único que se es que las cosas siempre ocurren por algo, y lo que tenga que pasar pasará y ni tú ni yo podemos remediar eso.

domingo, 12 de agosto de 2012

it's magic


Las mejores cosas de la vida son invisibles, por eso cerramos los ojos cuando besamos, dormimos y soñamos.