Lo conozco perfectamente. Aunque él no lo sepa, es como si fuese la voz que le habla en sus sueños. Podría pasarme horas y horas enteras hablando de lo que le gusta hacer, de cómo es, de sus manías, y sus perfecciones e imperfecciones que le hacen único. Sí, es verdad que tal vez no lo sepa absolutamente todo como por ejemplo la colonia que usa pero sé como huele. Me recuerda a un día cálido de septiembre, me recuerda a verano y al comienzo de algo que todavía no he logrado saber. Lo único que sé es que me encanta cuando se ríe, cuando le forman esas arrugas en la nariz al mirarme. Porque aunque ahora no sepa lo que haré, sé que sabré como actuar en ese momento. Es cierto que me faltan muchas cosas por saber de él, y seguramente habré muchas sorpresas aguardándome. No sé como acabará esto, pero sí sé como quiero que comience.

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